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¿Quién no ha viajado en avión?
Yo no recuerdo con exactitud cómo fue la primera vez pero sí la sensación que tenía al ascender, sí, esa de miedo que te hace agarrarte a los reposabrazos con fuerza; exactamente igual que al descender del aire, que tanta falta me hace a veces...
El aire para poder soltar verdades, el que necesitas para decir te quiero a toda la gente que no lo sabe
o a la que se lo recuerdas poco, el airee para oxigenar tus ideas, para crear, para renovarte...
A veces miraba por la ventana del avión asombrada...
Inocente niña, ¿en qué estabas pensando?¿ qué buscabas?
Podías encontrar el mar fácilmente, también grandes ciudades y monumentos del tamaño de hormigas...
Muy a tu pesar jamás verías, al igual que no lo hice yo, a tus ángeles, a los míos.
Sí, tus ángeles... Puede que no creas en Dios, cosa aceptable, pero sí puedas creer en los ángeles
Los ángeles pueden estar vivos o por desgracia, y en la mayoría de las ocasiones, no; por lo que aún son más valiosos.
Yo tengo varios, pero siempre le rezo al más especial, al que se despidió de mi con una sonrisa y me dejó vacía, se llevó el amor que daba y provocó que buscara que el acompañante de mi vida sea, como mínimo, igual de bueno que él, cosa que aun no he encontrado.
Pero no estés triste, los ángeles son como tus pepito grillo, tus espías, te observan, intentan que no te sucedan cosas negativas y por supuesto, te vigilan y cuidan, te quieren.
Quiero pensar que las ráfagas de aire que sientes en un costado del brazo cuando vas por la calle despistado son los ángeles, que te ven de vez en cuando, se aseguran de que estás bien que se encuentran contigo en los sueños y en el mar, por eso me gusta tanto... Quiero pensar que cada vez que vuelo en avión siempre estoy un poquito más cerca, aunque siempre lejos de ellos en presencia pero jamás en corazón.
Mis ángeles son el motor para que ascienda alto, yo ya me encargo del combustible.

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